Células felices en agua clara
Imaginemos por un momento que nuestro cuerpo no es más que un magnífico acuario de agua templada donde habitan peces. Pensemos en los peces como nuestras células. La buena salud de los peces, su vitalidad, su sobrevida misma dependerá de la calidad del agua del acuario.
La función del cuerpo en su conjunto, pero muy especialmente del sistema linfático es mantener la calidad del agua de ese acuario donde habitan los peces.
“Células felices en agua clara”, decía Vodder.
En el antiguo mar de la sopa primigenia donde surgió la vida, los primeros organismos unicelulares estaban a merced de su entorno. Lentamente fueron reuníendose en grupos de células capaces de cooperar entre sí. Algunas que quedaron en contacto con el exterior se especializaron en la defensa, se armaron como una barrera, desarrollaron pelos para conservar el calor, melanina para la protección frente a la radiación solar, un esqueleto exterior en algunos casos. Las que quedaron por dentro, lejos de los nutrientes, murieron dejando un hueco por donde luego se coló el mar. Eran como tubos con dos extremos abiertos, uno por donde el mar entraba, el otro por donde el mar salía.
En el interín, las células en contacto con ese mar, rico en nutrientes, tenían tiempo de tomar de él todo lo necesario para la vida. Así cada parte de este organismo multicelular se fue organizando en diferentes funciones especializadas. La vida celular transcurría en ese espacio entre la superficie exterior, la piel, y la interior, la mucosa del tubo digestivo. Ese espacio estaba lleno de líquido, el antiguo mar primigenio había quedado atrapado y ahora era posible modificarlo de modo que fuera más favorable a la vida celular. Claude Bernard había comprendido que ese mar interior era diferente del exterior, y que la función fundamental del organismo en su conjunto era el mantenimiento de la calidad ambiental donde se desarrollaba la vida. Así surgió el concepto de medio interno y el de la homeostasis, como el mantenimiento de dicho ambiente.
Así, uno los roles del sistema linfático es contribuir a la regulación de la calidad ambiental donde se desarrolla la vida celular, contribuir con la regulación homeostática.
Imaginemos que nuestro cuerpo no es más que un magnífico acuario de agua templada donde los peces son nuestras células. El rol primordial del sistema linfático es contribuir con el mantenimiento de la calidad del ambiente donde se desarrolla la vida celular.
Pero podríamos ir un poco más lejos inclusive. Podríamos preguntarnos quien mantiene la calidad estructural de nuestro acuario. La respuesta es obvia, pero las consecuencias son magníficas, porque es el mismo acuario el que se mantiene a sí mismo. La regulación homeostásica como mantenimiento de la calidad del contenido del acuario se extendería así al mantenimiento de la calidad estructural del acuario. Y así es como nuestro cuerpo se mantiene sano, renovándose continuamente, reparando heridas, reemplazando tejidos y células desgastados por el uso, y el abuso.
El rol del drenaje linfático manual en la concepción de Vodder es colaborar para que el sistema linfática cumpla mejor con estas funciones. Esto es clave en la distinción entre el DLMV y las otras maneras de interpretar lo que el drenaje linfático puede ofrecer.
Pero eso merece otra entrada.